
Está terminando septiembre y nos acercamos al último trimestre del año que, inevitablemente, nos enfrenta con la tarea de analizar el progreso de nuestros objetivos en lo que va del año y con la de diseñar los del año próximo.
¿Dónde estamos? ¿A dónde queremos ir? Son algunas de las preguntas que aparecen en este momento. Y sí, estas preguntas, o mejor dicho, sus posibles respuestas, generan emociones contradictorias y, en muchos casos, nos estresan.
La propuesta que hoy te traigo es que plantearte y evaluar tus objetivos no sea un proceso tortuoso, sino uno que juegue a tu favor. Al fin y al cabo, ¿a quién le importan más tus objetivos que a vos?
La primera propuesta es que revises cómo planteaste tus objetivos. No para llorar “sobre la leche derramada” como dice el dicho, sino para entender cómo se relaciona su formulación con los resultados, y para mejorar su diseño en vistas al año próximo.
Si tus objetivos son ambiguos o poco concretos, es posible que la sensación de incumplimiento que estés experimentando hoy tenga que ver más con la forma en que fueron formulados que con tus logros. ¿Cómo podrías medir o evaluar bien aquello que no fue pautado correctamente? ¿Cómo comprometerte con algo que no entendés? Y quiero decirte algo, esto vale tanto para tu proyecto personal, como para tus objetivos laborales. Si los recibís dados, asegúrate de entenderlos, pedí claridad antes de que empiece el período para el que te los proponen. Si estás a cargo de un equipo, no dudes que son un elemento clave para motivar y elevar el desempeño de los miembros.
Seguramente habrás escuchado hablar de establecer objetivos con la metodología “SMART”. Si lo hiciste, te cuento un poco más cómo llevarla a la práctica. Y si no, prestá atención a lo que sigue porque, al menos para mí, fue un antes y después.
La sigla “SMART”, responde a las palabras en inglés “specific”, “measurable”, “attainable”, “realistic”, y “time bound”. Vamos a ver cada una de ellas. Si me venís siguiendo en las redes (si no búscame en Facebook o en Instagram como @mmgiudicecoach) ya sabés que hablamos de esto durante todo septiembre. Acá, la versión compilada.
- Specific: porque los objetivos tienen que estar más que claros. Tenemos que entender perfectamente lo que se espera de nosotros. Lo mismo aplica para nuestros equipos. Si queremos mejorar alguna métrica ¿cómo lo haremos? ¿qué métrica en particular? ¿de qué forma? Cuanto más específicos y menos ambiguos, más motivadores y realizables serán los objetivos. Y también podremos cuestionarlos y reformularlos a tiempo de ser necesario.
- Measurable: no podemos cumplir, y mucho menos evaluar, lo que no se puede medir. Clarísimo. Es importante que nuestros objetivos especifiquen la forma en la que serán medidos.
- Attainable: esta palabra tiene que ver con dos cosas al mismo tiempo, los objetivos tienen que ser alcanzables pero a su vez, desafiantes. Si son demasiado ambiciosos, desmotivan. Si son poco ambiciosos, también. Por eso es importante pensarlos en función a las habilidades de la persona, al rol que desempeña y al potencial desarrollo esperado.
- Realistic: y sí, a veces la tentación de pasarnos de optimistas es muy grande.Pero al momento de poner los objetivos tenemos que tener todos los factores en cuenta, empezando por los del contexto general y los de mi negocio. Si el objetivo no es realista, es probable que no lleguemos a cumplirlo y que, muy pronto, perdamos el interés en hacerlo.
- Time bound: los objetivos necesitan un tiempo para ser cumplidos. Establecer plazos para los objetivos en sí mismo y para las acciones a tomar es clave para el logro de un alto desempeño. Un objetivo alcanzado fuera de tiempo, pierde eficacia.
¿Tuviste en cuenta estos parámetros al formular tus objetivos? Si no es así, analizá cómo estarían resultando las cosas si lo hubieras hecho. Quizás necesiten algunos ajustes para darle una vuelta de rosca a lo que queda del año.
Y una última cosa que te invito a pensar es ¿qué tan relevantes son tus objetivos hoy? A veces es un proceso que atravesamos al comenzar el año y resulta que los vientos cambian pero nuestros objetivos quedaron anclados en paradigmas viejos. Si mis objetivos no son relevantes, ¿no les doy bola? Depende, sería raro que no fueran relevantes para nada, pero lo que sí puede haber pasado, es que hayan quedado afuera algunas cuestiones realmente importantes que, en el camino, fueron tomando naturalmente fuerza y ocupando tu tiempo y tus energías.
No se trata de encontrar excusas, sino de analizar el alcance de tus objetivos para evaluar también lo que quedó afuera y re-pensarlo para la próxima vez. Te propongo ensayar este diseño de objetivos y evaluar los resultados.


