Zona de confort ¿Me quedo o me voy?

Blog - Zona de confort“Abandona tu zona de confort” es una de las tantas frases que pueblan las charlas motivacionales. Pero ¿qué es la zona de confort? y ¿para qué querríamos irnos de ahí? La palabra “confort” nos remite a comodidad y al fin y al cabo, a todos nos gusta un poco de comodidad, ¿o no? El problema, según lo veo, reside en que la comodidad, extendida en el tiempo, nos lleva a la inercia y la quietud, a la falta de innovación y crecimiento.

Una definición que me gustó dice que la zona de confort es aquella en la que no se tiene sentido de riesgo, un entorno conocido que nos hace sentir seguros.  Estamos acostumbrados a lo que conocemos, sabemos manejarnos ahí, nos sentimos relajados, con tiempo para otras cosas. Y entonces ¿cuál es el problema?

El problema es que si todos seguimos en nuestra zona de confort, nada nuevo pasaría para nosotros ni para nadie.

¿Se imaginan el mundo si los exploradores no hubieran salido de sus lugares conocidos? ¿Tendríamos luz, internet, avances médicos, etc, si quienes investigaron y desarrollaron, y quienes invirtieron en estos temas se hubieran quedado tranquilos, sin asumir riesgos?

Esa es la cuestión: para crecer, para aprender, hay que salir de la zona de confort y animarse a cierto un grado de incomodidad.

Ahora bien, ¿cómo llevamos esto a la práctica?

Primero de todo, conociéndonos y cuestionándonos. ¿Qué rutinas tenemos? ¿Para qué hacemos lo que hacemos? ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Qué necesitamos hacer distinto para alcanzarlo? Porque si vamos a movernos de nuestro lugar cómodo, tiene que valer la pena.

Al cuestionarnos nos obligamos a salir de la inercia cotidiana y re-plantearnos el camino. Y en este análisis puede surgir la necesidad de hacer cosas nuevas, de evaluar caminos diferentes y de generar nuevos aprendizajes.

Luego debemos ocuparnos del “cómo”. Porque a veces tenemos la idea de que salir de la zona de confort es como arrojarnos al vacío o dar un salto a ciegas, pero no necesariamente es así.

Salir de la zona de confort significa expandir nuestros aprendizajes para lograr algo distinto. Por esto, una vez identificado el objetivo, el rumbo que necesitamos tomar, podemos listar qué cosas necesitamos y queremos hacer. Algunas sin duda nos resultarán más fáciles y podremos ponerlas en práctica con menos esfuerzo. Por otra parte, estarán aquellas cosas que no sabemos, que nos resultan por completo ajenas, desafiantes o que directamente quisiéramos evitar. Volvamos a preguntarnos ¿es necesario? ¿me va a acercar a donde quiero ir? Si la respuesta es sí, te invito que te hagas un plan para desafiarte, para expandir tus posibilidades, para atreverte a salir de esa zona de confort pero no a ciegas, sino de una forma bien pensada.

¿Cuánto me lleva “salir de la zona de confort”? Dependerá de qué tan ambiciosos sean los objetivos que me planteo. Si, por ejemplo, acepto un cargo por primera vez, en una empresa nueva, el proceso puede ser más extenso que si cambio de tarea en el mismo lugar de trabajo. Cada caso es diferente, pero la idea es no limitarnos.

La “zona de confort” establece límites que necesitamos cada tanto cruzar, pero es importante tener en cuenta que luego de un tiempo tendemos a acostumbrarnos al nuevo estado de cosas, es decir, se crea una nueva zona de confort. Así que es un ejercicio continuo: conocernos, evaluarnos, definir objetivos, decidir cómo queremos crecer, y animarnos a hacerlo.

Deja un comentario

Suscribite a mi newsletter

Escribime

trabajemos juntos