¿Conoces el círculo dorado?

O una de las respuestas a la pregunta de por qué algunos negocios son exitosos y otros no.

A principios de este año leí el libro “Empieza por el por qué” de Simon Sinek, quien presenta la estrategia del círculo dorado.

Si no estás para leer el libro completo, te dejo esta charla TED que dio el autor presentando este concepto, pero estoy segura de que no vas a quedarte con esto solo, vas a querer más.

Lo interesante del círculo dorado, es que puede aplicarse a cualquier tipo de organizaciones, emprendimientos y negocios. ¿Por qué? Porque es totalmente simple

Sinek propone que todas las empresas, todos nosotros, sabemos perfectamente “que” hacemos. En general esto es visible para nosotros y para los demás. ¿Pero es por lo que nos eligen nuestros clientes? Sin duda compran lo que hacemos. Y si somos muy buenos en nuestro producto o servicio, también eligen como lo hacemos, por la calidad que les brindamos o los procesos que implementamos. ¿Pero somos los únicos que hacemos lo que hacemos o los únicos que lo hacemos de esa forma? ¿Inspiramos y atraemos para que el mercado “se de vuelta a mirarnos”? Por eso este autor, uno de los favoritos en el mundo del marketing, propone que las empresas exitosas son aquellas que logran comunicar, antes que otra cosa, su por qué. El discurso persuasivo, el foco en el propósito, es mucho más efectivo que contar en qué somos buenos o cómo lo hacemos.

La utilidad del círculo dorado es mucho más que teórica, es una estrategia para desarrollar y comunicar el valor de nuestra marca, y así fidelizar a nuestros clientes. No es lo mismo decir “hacemos los mejores zapatos de mujer, de manera artesanal” que decir “sabemos que tus pies te sostienen y te acercan a tus metas, por eso elaboramos de forma artesanal los mejores zapatos para vos”. 

Te propongo que lo pongas en práctica:

  1. Lo que haces, está en la superficie, en la capa exterior del círculo. Anotalo, registralo a detalle.
  2. Cómo lo hacés tiene que ver con la experiencia y el conocimiento que aplicás, con las técnicas específicas, con la calidad de tus productos o servicios.
  3. Por qué lo hacés tiene que ver con tu propósito. Generalmente es lo que más nos cuesta elaborar. Tiene que ver con aquella solución que queremos traer al mundo. No es lo mismo querer vender ropa para chicos que querer darle a todos los niños prendas divertidas para que jueguen sin preocupaciones. Cuando sabés por qué haces lo que haces, es más fácil transmitirlo, y es más fácil que tus clientes lo entiendan y se fidelicen, porque se pueden identificar con tu propósito.

En estos tiempos más que nunca, ponernos en acción es prioridad. Y no es que no sea cierto. Pero no podemos pasar por alto el tema del propósito. No podemos empezar a hacer algo, si no sabemos por qué. ¿Querés empezar un emprendimiento? ¿Tenés un proyecto que te entusiasma? Preguntate tu por qué. ¿Qué le vas a transmitir a tu cliente para que se identifique con vos? ¿Por qué te va a elegir a vos en lugar de a otro? Porque seguramente, no sos la única empresa que hace lo que haces vos. Así que sentate, lápiz en mano, el tiempo que haga falta, y preguntate por qué. Si es para comer o pagar las cuentas, creeme que eso no va a hacer que nadie te elija. Todos buscamos lo mismo. ¿Qué querés que cambie en el mundo con tu proyecto en marcha?

Te lo dejo para que lo pienses. Dale una vuelta. Si empezás por tu por qué, vas a conectar distinto.

Deja un comentario

Suscribite a mi newsletter

Escribime

trabajemos juntos