Llega diciembre de un año atípico, pero las exigencias y el cansancio son tan típicos como siempre. Y estoy segura de que no solo me pasa a mí. Por eso, para transitar este último mes y llegar al brindis con menos ojeras y mejor ánimo, en esta nota te quiero compartir lo que considero mis claves para lograrlo:
- Asumí las cosas que están dadas: cada uno de nosotros, en nuestra particular realidad laboral, tenemos cosas que “son así” este mes. No te “pelees” con esta realidad, mejor tratá de acomodar el resto de las cosas para que no te resulte tan pesado. Algunos ejemplos que se me ocurren son:
- docentes que tienen que tomar exámenes casi hasta el momento de cortar el pan dulce,
- tesoreros que terminan el año haciendo arqueos de caja, auditores que hacen “cortes” de cuentas,
- responsables de finanzas haciendo reportes anuales o discutiendo presupuestos,
- emprendedores y comerciantes dedicados a las ventas navideñas, etc.
- Elegí tus negociables y tus no negociables: seguramente ya conocés a tu familia y sabés cómo se pone el tema de las fiestas. Elegí tus peleas: qué vas a comer, qué vas a regalar, a dónde lo vas a pasar, etc. No le pongas todo el mismo peso. Inclinate por lo que te permita bajar la tensión y relajar.
- Si las fiestas te generan emociones encontradas por los que no están, o por situaciones que despiertan nostalgia, ya sabés que es así. Permitite transitarlo, honrá esa emoción también. Hablá con las personas cercanas para que entiendan lo que te está pasando. Encontrá un tiempo y espacio para estar con vos. Y animate a sonreir y celebrar a pesar de todo.
- Tomate un momento para agradecer lo bueno que te deja el año que se va: pueden ser cosas importantes pero también pequeñas o cotidianas. Conectar con la gratitud mejora nuestro estado de ánimo y nos motiva a seguir adelante.
- Recordá que la vida sigue después del 31 de diciembre. Hacé una lista sincera de lo que “sí o sí” tenés que hacer antes. El resto, será en 2022. No te sobre exijas y llegues exhausta al final del año.
- ¿Realmente necesitás innovar? Si querés hacer algo distinto, ya sea una nueva receta o decorar la casa de otra manera, o cambiar los muebles justo la semana anterior al las fiestas, te invito a preguntarte ¿es necesario? Planteate el disfrute también en este tiempo. Si sentís que lo vas a disfrutar, adelante.
- Animate a decir que no. A veces hace falta para cuidar tu tiempo y tu energía. No se puede ir a todas las reuniones, no se puede estar en todos lados. No le fallamos a las personas cuando les decimos que no, les fallamos cuando decimos que sí pero no queremos estar, o no podemos estar a pleno.
- Separá un tiempo para revisar el año que pasó: qué lograste, qué aprendiste, qué descubriste.
- Intencioná el año próximo: qué te gustaría que suceda. Pensá que eso ya está pasando, sentilo.
- Ponete metas, no sueños. O mejor dicho, transformá tus sueños en metas: ¿qué te gustaría lograr el año que viene? ¿Qué necesitás hacer para lograrlo? No hace falta que te estreses pensando en algo detallado o complejo hoy mismo, pero sí está bueno setear el norte.
Y por último, disfrutá, relajá, pasala bien, aprovechá para compartir con las personas que amás tu tiempo y tu afecto, no todo pasa por los objetos o la comida. Esas son solo algunas formas materiales de demostrar lo que sentís, no las únicas.


