Liderazgo y motivación

Si algo define a un líder es la capacidad de inspirar y motivar a sus colaboradores para el logro de los objetivos

Sabemos que no todo gerente o jefe es líder. El puesto no trae la actitud o las cualidades que convierten a una persona en líder de un equipo. Si algo define a un líder es la capacidad de inspirar y motivar a sus colaboradores para el logro de los objetivos

El mes pasado publiqué un artículo en el que me centré en la escucha como habilidad fundamental y hoy quiero enfocarme en la habilidad para motivar.

¿Qué es la motivación?

Según la Real Academia Española, la motivación es la acción y efecto de motivar, o el conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona.

Numerosos autores han desarrollado teorías sobre la motivación, siendo uno de los más famosos Abraham Maslow, con su “Teoría de la Motivación Humana”. Maslow plantea la existencia de una jerarquía de necesidades que deben ser satisfechas a los efectos de motivar a las personas. Estableció para esto cinco niveles:

  • Nivel 1: necesidades fisiológicas. En este nivel se agrupan las necesidades relacionadas con la supervivencia humana. Entre estas podemos mencionar: comer, dormir, respirar. 
  • Nivel 2: necesidades de seguridad. Se trata de la seguridad física y económica. Algunos ejemplos son: salud, hogar, estabilidad o seguridad financiera. Todas estas necesidades se relacionan con la disminución de riesgos.
  • Nivel 3: necesidades sociales. El ser humano es un ser social y este nivel incluye las distintas relaciones que puede crear, ya sea de amistades, familia, trabajo, etc.
  • Nivel 4: necesidades de aprecio o estima. Aquí ya comienza a aparecer un plus. Donde todo lo básico, la seguridad y lo social está presente, aparece la búsqueda de reconocimiento. No se trata solo de ser parte de un grupo sino de también sentirnos valorados.
  • Nivel 5: necesidades de autorrealización. Este nivel, más desafiante a la hora de alcanzarlo, supone que primero existe satisfacción en los demás niveles. Incluye la búsqueda del éxito personal y la satisfacción con lo logrado.

Esta teoría da contexto a la relación entre motivación y necesidades. Imaginemos por un momento el sin sentido que sería recibir un premio en un cuadro o trofeo cuando el sueldo no alcanza para el sustento familiar. Comprender las necesidades y su jerarquía favorece establecer una mejor estrategia de motivación.

 

La aplicación en los negocios

¿Para qué le sirve a un gerente conocer esto? Para empezar, la motivación no funciona como un proceso estándar. A todos nos motivan cosas diferentes

Siguiendo la propuesta de Maslow, ¿podría motivar una mención o reconocimiento a un colaborador cuya retribución no es suficiente para pagar la renta? ¿Podría motivar un aumento insignificante de sueldo a un gerente que ya recibe una alta compensación y ha generado grandes beneficios a la empresa? 

Entender el “nivel” en el que pueden encontrarse las personas bajo nuestra supervisión nos puede ayudar a personalizar la motivación y lograr que sea más efectiva.

Para esto es imprescindible:

  • Escuchar. Cuanto más conocemos a nuestros colaboradores podemos entender mejor sus necesidades y anhelos. A veces las mejores intenciones pueden caer en saco roto solo por desconocimiento.
  • Tener sentido de la oportunidad. Ofrecer capacitación o membresía a un gimnasio a una persona que está trabajando horas extras de forma continua para cumplir con las tareas que le asignamos puede resultar una broma de mal gusto.
  • Empatizar. Somos personas distintas. Lo que motiva a otro puede no tener nada que ver con lo que me motiva a mí.
  • Comunicar adecuadamente. Ser promotores de nuestras acciones y de para qué las hacemos.
  • Pedir feedback. ¿Qué necesitás? ¿Esto te sirve? ¿Te entusiasma? ¿Preferirías otra cosa? A veces perdemos input valioso simplemente por no preguntar.

 

No podemos motivar sin auto motivación

Parece una obviedad, pero quien no se ha sentido en la ridícula situación de tener un gerente agotado, que se queja continuamente, pero que se esfuerza – en general infructuosamente – por motivar a su equipo.

Esa situación no funciona por obvia incoherencia. No puedo “vender” a los demás lo que no funciona para mí. Es importante ser un espejo en el que nuestros colaboradores se quieran reflejar. Si sienten que cualquier cosa es mejor que “convertirse en nosotros”, es probable que estemos fomentando la desmotivación.

 

Lo que necesitamos que pase

Liderar es hacer que las personas se sientan impulsadas a seguirnos, a hacer lo que necesitamos para cumplir nuestras metas. No hay forma de que esto suceda si no mostramos coherencia en la persecución de estas metas y si no trabajamos en nuestra propia motivación y en la comprensión de las necesidades de los otros para lograr así un equipo motivado también.

Deja un comentario

Suscribite a mi newsletter

Escribime

trabajemos juntos